Artista Nabuart Invitado

Carmelo Di Fazio

Texto: R. Diego Güemes

Fotografías: Carmelo di Fazio

 

Tras el éxito de su primera obra “¿Quién inventó la crisis?”, el escritor y publicista Carmelo Di Fazio presenta su segunda novela. Bajo el provocador y evocador título “El marica, quien siembra odio, cosecha sangre”, se encuentra una apasionante historia llena de amor y venganza que sacude la conciencia del lector. Una historia que, como si de un espejo se tratase, invita a mirar de frente las creencias imperantes en buena parte de nuestra sociedad y a desterrar lo “políticamente correcto” en aras de una visión más sincera, tolerante y libre.

 

N. Carmelo, ¿escribir historias para publicidad o para literatura es radicalmente distinto o sólo cambia la extensión?

C. D. F. En mi caso es distinto, pues la experiencia que tengo en 22 años de publicista está del lado de mercadeo y ventas, no de la creación. Pero como escritor, o mejor dicho, “aprendiz”, siento que a la hora de vaciar tus emociones en un papel, debes ser auténtico, sincero, evitar pensar, solo sentir que las musas fluyen,  jugar con ellas y permitirte darle vida y sobre todo, verbo al texto.

N. ¿Qué te llevó a escribir libros?

C.D.F. Es una pasión que llevo en el alma desde mi época de estudiante en el San Ignacio de Loyola en Puerto Ordaz, Venezuela. Incluso fui el responsable del relanzamiento del periódico estudiantil en 1984. Por otro lado,  hace aproximadamente 20 años se publicó mi primer cuento en un diario Venezolano (urbe) que venía encartado en el periódico más importante de mi país, El Nacional. Incluso en mi primer libro www.quieninventolacris.com, en el capítulo final, recuerdo que desempolve un viejo cuaderno, forrado en cuero, que mi madre compró en Ponferrada, su ciudad natal, y me regaló en mi cumpleaños número 14. En ese cuaderno, reposaban 10 sinopsis de historias, y creo que es el momento de darles vida. La escritura, la cocina y los tabacos son mis tres pasiones benditas.

“El título es la esencia del protagonista y además, es el calificativo que indirectamente motoriza el desencadenamiento de los acontecimientos”.

N. ¿Cómo nace “El marica, quien siembra odio, cosecha sangre”?

C.D.F. Como menciono en el punto anterior, esa novela forma parte del repertorio literario adormecido en mi mente. Me decidí a darle vida, luego de vencer el típico miedo del principiante tras la publicación de mi primera obra, que salió al mercado, en Madrid, en febrero de 2010. El Marica es una historia cruda, fuerte, intensa que siempre quise desarrollar, y decidí encerrarme por cuatro meses (desde finales del 2011 para culminarla en abril de este 2012), luego del largo duelo por el fallecimiento de mi padre en septiembre 2010 en Marbella. En realidad, quería escribir otra historia, quizás más comercial, pero algo me dijo que era el momento de apoyar en cierta medida a las minorías cuestionadas por su forma de amar, valorizar ese amor bonito que no se mide por leyes escritas, que sólo se da por entrega total. A pesar de que suene despectivo el titular, su contenido honra el amor entre dos personas del mismo sexo, a tal punto de entregar su vida a cambio de justicia, y también desnuda todas las poses de una sociedad podrida a todo nivel, religioso, político, moral, etc.

N. ¿Elegiste el título de la novela porque resumía perfectamente la historia o porque te ganó la partida el publicista que vive en ti?

C.D.F. El título es consecuencia de la historia. Nace porque lamentablemente, es la etiqueta que la sociedad acostumbra a colocarle a las personas con preferencias sexuales “incorrectas o cuestionables”, según los códigos religiosos perversamente administrados a la largo de la humanidad. El título es la esencia del protagonista y además, es el calificativo que indirectamente motoriza el desencadenamiento de los acontecimientos. Pero a la vez, es aleccionador cuando cuestionas en el fondo qué es aberrante: si el amor bonito cuestionado, o la entrega forzada por lo socialmente “aceptable”. No hay ningún ardid publicitario en el titulo.

N. Pongámonos serios, la palabra marica tiene una gran carga despectiva, máxime en la época de la Dictadura franquista en la que los homosexuales eran tratados legalmente como delincuentes y que es donde transcurre parte del relato, ¿por qué decides ubicar parte la narración en esa época y la otra en la actualidad?

C.D.F. No es tan actual, porque el narrador de la historia se ubica unas décadas posteriores a la finalización de la Guerra Civil, más bien, en esa segunda época de la historia, el homosexualismo era todavía, tal vez, un tabú medianamente discreto o falsamente escondido. Volviendo a la historia en sí, se inicia a propósito,  justificadamente, en plena barbarie entre connacionales con la intención  de desenmascarar muchas verdades rancias de la sociedad podrida de la época a todo nivel, y que tristemente aún perduran, aunque más expuestas. Pero el paseo por el tiempo en esas dos o tres décadas nos permite demostrar tres cosas vitales: que el amor bonito nunca fallece, que la justicia tarda, pero siempre nos aprieta el cuello y lo peor es que la moral y la tolerancia en las sociedades tienden a evolucionar con parsimonia exagerada, sólo por intereses creados o beneficios políticos y, o religiosos. Tal como se construyo la historia, ambas épocas estaban justificadas y eran necesarias.

N. ¿Que el protagonista se meta a sacerdote movido por el pecado capital de la venganza es justicia poética o una crítica a la doble moral que impera en la clase política, en nuestra sociedad y en las estructuras religiosas?

C.D.F. Yo lo defino como una manera inteligente de hacer justicia, usando el mejor disfraz, capaz de llegar a las altas esferas de todos los poderes sin levantar sospechas. En definitiva, toda la obra es una crítica robusta contra todas las instituciones de las sociedades “avanzadas” de la actualidad. Instituciones saturadas de pecados, abusos de poder, crímenes, manipulación y sobre todo FALSA MORAL, lo cual nos ha llevado a esta crisis mundial, que en mi opinión, es de valores más que de dinero. De hecho, lo único pensado a nivel publicitario, es la portada porque resume los elementos de crítica, un rosario, una luger, Franco, las ciudades antagónicas en la Guerra Civil, etc. Considero que la mayor crítica va contra las Iglesia, y la doble moral de los seres humanos que siempre buscan lo políticamente correcto en función de su beneficio, aún cuando repartan miseria personal, familiar y social.

“Soy un fiel defensor de la opinión libre, sin poses, sobre todo cuando escribo, digo la verdad que sale de mi corazón y de mi alma”.

N. La temática de la novela invita a reflexionar sobre temas como el poder, la religión o la homosexualidad, ¿te propusiste desde su génesis hacer reflexionar al lector sobre estos temas y las posturas intolerantes que, aún hoy tristemente, mantienen ciertos sectores de la sociedad?

C.D.F. Absolutamente esa es mi intención, que en cierto modo se cree un poco de conciencia y le demos prioridad al respeto de nuestros semejantes, con sinceridad, sin manipulación o por beneficios ocultos. Que el ciudadano de a pie abra los ojos y sepa criticar lo bueno y lo malo de las instituciones que rigen nuestro día a día, la forma de pensar, de convivir, etc. Que la fe es una bendición y la Iglesia como institución (en todas las religiones) es una manipulación barata de las mentes débiles, que a la postre enriquecen las cuentas bancarias y las cuotas de poder de los lideres. Que cuando dejemos de ser “políticamente correctos” seremos una sociedad libre, feliz, bendita donde no prime el ego y el interés. Y podamos cosechar más sonrisas y menos sangre.

N. ¿Crees que los escritores están obligados a aportar sus opiniones y puntos de vista para hacer pensar a sus lectores o el único objetivo que deben perseguir es el mero entretenimiento manteniéndose dentro de los límites fijados por lo políticamente correcto?

C.D.F. Soy un fiel defensor de la opinión libre, sin poses, sobre todo cuando escribo, digo la verdad que sale de mi corazón y de mi alma. Curiosamente, cuando publiqué mi primer libro, muchos lectores a nivel corporativo me dijeron que fui muy valiente al criticar muchas posturas de las personas que trabajan en la industria, los falsos amigos, el ego, la vanidad, etc. Si un escritor decide perseguir sólo el dinero, de seguro se concentra en buscar entretenimiento comercial, carente de crítica o pensamiento combativo, los respeto, pero no es mi estilo. Este libro por ejemplo, asumo que los Jesuitas -a quienes reconozco su contribución en mi formación como persona- tal vez lo cuestionen, pero no se mentir y menos a la hora de escribir.

N. Carmelo, muchas gracias por conversar con nosotros. Es un placer contar contigo como artista invitado en NABUART.

C.D.F. Gracias infinitas a ustedes por apoyarme y que Dios les regale un océano de bendiciones y espero que les guste este y los demás libros que están por venir.


 

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