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Blog personalwww.desdemipalcodefanatico.wordpress.com

Mi primera idea nunca fue escribir, sino dibujar. Me gustaba reflejar en trazos curvos el entorno de mis fantasías infantiles, que bien podían variar entre una cimitarra persa o el sombrero de tres picos de un pirata.

Luego, cuando conocí la representación gráfica de las palabras, pensé que todavía no podía existir algo más interesante que leer. Diariamente, engullía cientos de páginas escritas (por otros, obviamente), como si mi vida dependiera de aquellos signos diminutos que se escondían en hojas de papel.

Por entonces yo tenía mis planes, pero Dios también los suyos. Al final me fui caminando por el sendero que ya estaba trazado. Una tarde me aparecí frente una vetusta mole de piedra, de paredes lisas y techo verde. Era la Facultad de Periodismo de la Universidad de la Habana.

Allí me fue revelado el delicioso secreto de escribir para vivir.

Un nuevo ciclo se abrió, repleto de descubrimientos, sorpresas y despertares. Todavía recuerdo los primeros intentos por contar historias caprichosas, preñadas de personajes kafkianos y situaciones insólitas, que nunca fueron publicadas en ninguna parte.

Empero, cuando sobrevives atrapado en una Isla, rodeado de muros ideológicos y circunstancias prohibitivas, te pueden suceder cosas muy extrañas. El que pudo haber sido mi primer relato premiado, y publicado, (El Primo Daniel, Concurso “La Casa Tomada”, Ciego de Ávila, 1998), antes de ver la luz, quedó sepultado bajo las manos intolerantes de un tecnócrata militante y lunático.

Más tarde aprendí que lo más difícil de arrancar en la mente de un hombre es su libertad de elección y, por añadidura, su deseo de imaginar. Me convertí en un periodista disidente, católico y contestatario, que al final terminó embarcado en un largo viaje hacia el mundo real.

“Taller Telemundo 2005”, en Miami, fue el campanazo que me trajo de vuelta al calor de las letras, y me alejó definitivamente de crudos inviernos y un magisterio forzado. Fue cuando comencé un largo peregrinar por los medios hispanos de Estados Unidos y a ejercitarme en la práctica del periodismo virtual.

Hoy, trabajo en el departamento de Interactive Media, de la cadena Univisión, y me defino a mi mismo como un periodista con alma de escritor, fascinado por los misterios alinígenas, intrigado por el poder Conocimiento, respetuoso de la Ley del equilibrio universal, y por supuesto, fanático del juego de baseball.